domingo, 23 de febrero de 2014

Marihuana y otras hiervas V...


Economía, política y drogas.

Esta dimensión es de gran importancia al momento de aproximarse al tema de las drogas. Ya se ha esbozado a lo largo del trabajo lo intrincada que están cada una de las dimensiones, y el fenómeno en su totalidad.
El capital que moviliza el mercado ilícito de drogas se muy difícil de calcular. Pero las cifras de UNODC indican que se ubicaría entre el  2 ­ 5% del Producto Bruto Interno, o 800 billones ­ 2 trillones U$S. Estas transacciones lo ubican en los primeros puestos del comercio mundial (6). Estos datos deben ser aproximados dada la ilegalidad de la cual estamos hablando y por ello la oscilación entre las cifras. Si hacemos un poco de historia en el proceso de comercialización de drogas hace ya décadas que es un negocio muy rentable, que en su momento creció a la luz de la guerra fría y corrupción de muchos   gobiernos. Para ahondar  en su magnitud  podríamos  mencionar  que en su momento   Pablo Escobar había ofrecido cancelar la deuda esterna colombiana. Colombia a finales de los '90 repartía 7 billones de dólares al año por ingreso de drogas ilegales,lo que equivaldría a la exportación de todos sus productos legales que oscilaba en los 7,6 billones de dólarse. En 1994 la vicepresidente del Citicorp International Jene Westcoats, aseguró que en el Paraguay se lavaron 600.000 millones de dólares. Otro ejemplo fue durante el gobierno de Santoro en Bolivia, cuando se le impusieron sanciones al cambio de dólares ilegales y cayeron las reservas federales en un 77%, restituyó entonces las ventajas para el blanqueo  de capitales  e inmediatamente subieron las reservas. Claro que hoy día se ha hecho más estrecho el cerco y es impensado este tipo de acontecimientos, pero siempre hay existe la posibilidad de encontrar una grieta dentro del marco legal para estas actividades.
(6) Fuente: http://www.unodc.org/unodc/en/money­laundering/globalization.html 31/III/2010.

No   podemos   desconocer,   pues   que   desde   un   plano   económico   la   droga   es   una  mercancía altamente productiva, integrada bajo distintas formas al sistema económico financiero mundial. Tal es el caso del lavado de narcodólares como hemos mencionado.
Las cifras son escalofriantes, por lo que tanto dinero fuera de la órbita de los estados es uno de los   más   fuertes   argumentos   para   la   legalización   de   las   sustancias   psicoactivas   penalizadas.   Pero también lo es para lo contrario, y éste se esgrime en el impredecible impacto que causaría un ingreso tan   masivo   de   capital   a   las   economías   mundiales.   Asimismo   según   afirmará   el   Premio   Nobel   de economía Milton Friedman: “La prohibición hace del negocio algo altamente peligroso, y por cuenta  
de esos riesgos la actividad termina por quedarse en mano de quienes tienen las organizaciones más  grandes y mejor preparadas: los carteles”.
Con  respecto a los carteles,  debemos  mencionar  que cada  vez que se ha desarticulado   uno parece replicarse sus restos en varias organizaciones que se reparten el nicho del mercado. Así pasó en la década de los '90 con los carteles de Medellín y Cali ­de los más conocidos internacionalmente­ como   política   estatal   contra   las   drogas   con   el   auspicio   de   EE.UU.   Al   descabezarse   ambas organizaciones atrajo un fenómeno de innumerable proliferacion de microcarteles que contribuyeron a disminuir el precio (7) de las sustancias, multiplicando y socializando la producción así como siendo un duro escoyo para el control por parte de las autoridades.
(7) Existe un trabajo interesante sobre Comportamiento del mercado de drogas de Jaén y Dyner 2007.

La   legislación   de   sustancias   psicoactivas   está   también   impregnada   de   injerencias   políticas. Atravesamientos políticos. Es importante para la ulterior comprensión de las politicas económicas le recordas aquellos países que han comenzado independiente un paulatino proceso de despenalización, como   por   ejemplo,   Canadá   en   1998   autorizó   elcultivo   de   cáñamo   con   múltiples   fines,   EE.UU. despenalizó el uso de marihuana con fines médicos en una gran cantidad de estados a lo largo de la década de los '90, Holanda ha despenalizado el consumo de sustancias psicoactivas en la ley de 1976 que considera las cantidades de consumo habilitado y establece la diferenciación entre drogas duras y blandas; en Inglaterra, al igual que en otros países europeos se ha incentivado una política sanitaria de corte más solidario en la comprensión del adicto suministrándoles en aquellos casos de gran adicción.
¿Qué  tienen   de   común   estos   países?   Todos   pertenecen   al   primer   mundo,   toas   las   listas   de convenciones se han llevado a cabo en estos países, las ayudas económicas provienen de los mismos, y estos son algunos pocos motivos que la legalización sobre drogas ha sido diferente en el primer mundo consumidor al tercer mundo productor.
Volviendo al terreno nacional, en el momento mismo de la promulgación de la ley 14.294, como es sabido el país estaba atravesando un período dictatorial (casualmente al igual que la primera promulgación   de   1934   más   allá   de   las   consabidas   diferencias),   precedido   por   una   fuerte   crisis económica que tenía sus raíces en la década del '50. A su vez existía una gran dependencia de los países desarrollados, fundamentalmente EE.UU. que se expresaba, por ejemplo, en las Cartas de Intensión suscritas con el F.M.I.. Esta dependencia se plasmaba en el ceder a determinadas políticas en beneficio de intereses fundamentalmente económicos.
Por lo tanto a nivel sociopolítico podemos apreciar cómo la droga se ha transformado en un objeto   simbólico­instrumental   de   múltiples   relaciones   entre   los   estados   que   sirven   además   para diagramar políticas sociales a nivel nacional.
La legislación  de drogas  en nuestro país  (así com oen la gran totalidad  de Latinoamérica), responde   directamente   a   la   injerencia   de   EE.UU.,   en   una   internacionalización   del   control, argumentando   un   planteo   unilateral   con   una   óptica   muy   victimizada   del   tema,   que   consistió   en atribuirle   todo  el  peso  de  la   responsabilidad   a  las  fuentes   de  oferta   y  abastecimiento   de  drogas   a Latinoamérica.
Evidentemente   éste   consistió   en   un   doble   discurso   perteneciente   a   un   momento   histórico determinado en el que la autovictimización de EE.UU. puso el énfasis en la producción y no en el consumo (es EE.UU. el país de mayor consumo creciente en el mundo).
En nuestro país, luego de un período de atravesamientos políticos del fenómeno jugando entre el discurso y el ocultamiento, se encontró una política seria y realista de la situación teniendo sus raíces con   Costas   y   solidificándose   muy   especialmente   en   el   último   quinqueño   con   un   alto   índice   de incautaciones, pero principalmente con una política abierta de abordaje del tema.



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